En la actualidad, unos métodos de producción cada vez más tecnificados y avanzados y las nuevas tecnologías aplicadas a la conservación de los alimentos marinos nos permiten gozar de una gran variedad de productos diferentes durante todos los meses del año. Sin embargo, todavía existen períodos de consumo preferente para las distintas especies de pescado y marisco. Como consumidores, deberíamos tener un interés especial en conocer estas estacionalidades a la hora de acudir al mercado, tanto para saber reconocer desde el primer momento los productos frescos de temporada como para conseguir un mejor precio y calidad a la hora de comprarlos, evitando así ser víctimas de desinformaciones o, directamente, engaños de vendedores demasiado avispados. En función de cada época del año hay especies de pescado que tienen una mayor disponibilidad, y es justamente en ese momento cuando su precio es más ajustado para nuestro bolsillo y su calidad nutricional más elevada. Es decir, cuando nos encontramos en la temporada de un producto marino, más fácil es conseguirlo en el mercado –por lo que, lógicamente, su precio es menor- y, sobre todo, el producto en sí mismo es de mucha mayor calidad.

En el caso del marisco, tener presente este calendario es, si cabe, más importante aún, dado que las vedas de pesca comercial de muchas de estos animales están limitadas de forma muy estricta, debido tanto al propio ciclo biológico de cada especie como a la escasez –puntual o crónica- de algunas de ellas, a causa, en la mayoría de los casos, de la sobreexplotación. Además, tampoco debemos olvidar el papel central que a menudo tiene el marisco en la creciente industria de la alta cocina, y que exige siempre la máxima calidad en sus materias primas.

Si bien esta disponibilidad viene determinada por las características y ciclos reproductivos de cada tipo de marisco, algunas especies, como los camarones y las cigalas, son abundantes durante todo el año, de modo que no resulta difícil conseguirlas de buena calidad en el mercado, sin importar el mes ni la climatología concreta de ese momento. Otros productos, sin embargo, tan sólo los podemos obtener durante periodos esporádicos a lo largo del año –como en el caso del percebe-. En definitiva, debemos ser conscientes que la naturaleza tiene que descansar para poder dar sus frutos y, en el caso del mar, sus frutos (marisco es seafruit en inglés) no escapan a esta norma. Respetar los ciclos biológicos de los ecosistemas marinos, por parte de la industria pesquera, y tener siempre en cuenta qué productos corresponden a cada temporada, por parte del consumidor, son factores clave en este proceso que, no lo olvidemos, nos beneficia a todos.

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